JUNTA DIRECTIVA.

Revista Anaporc, Abril 2012

Mateo del pozo

El Embargo ruso

¿Consecuencia de nuestro modelo sanitario?


Aunque pueda resultar pretencioso, debemos incidir en el recurrente axioma de que nuestro modelo europeo de seguridad agroalimentaria es el más riguroso y el que más garantías ofrece de todo el mundo. Su objetivo es proteger y elevar el estado de salud y condición de los animales en la Unión Europea, en particular de los animales productores de alimentos, al tiempo que permite los intercambios intracomunitarios y las importaciones de animales y productos de acuerdo con las normas de salud adecuadas y las obligaciones internacionales.

La meta es poner el énfasis en las medidas de recaución, vigilancia y control de enfermedades, con el fin de reducir su incidencia y minimizar el impacto de los brotes cuando ocurren, y la estrategia también se centra en cuestiones que están inextricablemente vinculadas a la salud animal, como la salud pública, la seguridad alimentaria, el bienestar animal, el desarrollo sostenible y la investigación. El resultado es la obtención de cerdos, vacas u ovejas con totales garantías de seguridad sanitaria, algo que no pueden certificar muchos otros países que, sin embargo, sí pueden exportar sus productos a Europa. En el caso concreto que todos conocemos del embargo de las exportaciones de ganado porcino a Rusia, en vigor desde el pasado mes de marzo por la Agencia Federal de Control Veterinario y Fitosanitario (Rosseljoznadzor) de Rusia, ante brotes del virus de Schmallenberg en algunos países comunitarios de la Unión Europea, e independientemente del impacto y la repercusión económica que tendrá esta decisión en el sector del porcino español, que será muy leve por la moderada salida de ganado porcino español hacia Rusia, es una medida consecuencia de nuestro óptimo sistema de vigilancia epidemiológica y de la transparencia de nuestro modelo, que obliga a alertar a las autoridades en el caso de una sospecha infecciosa. En este caso del Schmallenberg, es evidente que nuestro modelo europeo de protección y seguridad agroalimentaria ha funcionado una vez más, a pesar de conllevar el cierre de las exportaciones europeas a Rusia, una medida tan desproporcionada como injustificada, ya que la incidencia de este virus en la cabaña ganadera europea es “baja” y no existen pruebas concluyentes que certifiquen su incidencia en cerdos. Ahora se ha demostrado que la transmisión de la enfermedad es por contacto directo de rumiantes infectados a sanos y a través de una especie de mosquitos, por lo que el porcino queda excluido. El modelo de vigilancia agroalimentaria de la UE es tan exigente como eficaz y la transparencia de sus protocolos, procedimientos y conclusiones traen como consecuencia algunas decisiones que pueden ser tan injustas como la referida.
En todo caso, las autoridades rusas ya saben que en lo que respecta a exportaciones, todos los animales vivos deben viajar con un certificado médico validado por un veterinario oficial que especifica que los animales cumplen los requisitos básicos y también específicos de salud, según lo establecido, y en el caso de un brote de enfermedad grave dentro de los estados miembros, los requisitos específicos para el comercio de determinados animales vivos también puede ser establecidos con el fin de prevenir la propagación de la enfermedad.


Mateo del Pozo Vegas
Presidente de Anaporc

 

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